29 oct. 2013

LA GRANADA

RELATO FINALISTA
de la III Edición del Concurso Internacional de Microrrelatos
del Museo de la Palabra.




Una palabra cayó de las manos del enemigo y, como una granada, rodó hasta sus pies . 

La recogió, la abrió y hurgó en su interior. Allí solo había una luz iridiscente y plácida. Algo le impulsó a colocarla en su garganta. De repente, el ardor de la batalla languideció. Y quiso saber qué ocurriría si la pronunciaba. No lo pensó dos veces. Abrió los labios y las letras brotaron desde la oscuridad. 

Entonces escuchó el estallido de su propia risa al verse con un fusil en las manos.








      El fallo se produjo entre más de 22.500 relatos presentados por 119 países. El Museo de la Palabra ha preparado la edición de un libro que recoge los 300 primeros finalistas y los 36 últimos entre los que se ha escogido al ganador absoluto (20.000$) y tres áccesits en el resto de lenguas para las que el concurso estaba abierto: inglés, árabe y hebreo (2.000$). El libro puede descargarse en formato pdf aquí.
      El lema de esta edición ha sido "Palabra y Libertad".



LA GRANADA, por Mª Pilar Álvarez Novalvos
Licencia Creative Commons

9 ago. 2013

ENTREVISTA en CADENA SER



En las Palmas de Gran Canaria, 
he sido invitada al programa 
"Hoy por hoy", de la Cadena Ser
 para hablar sobre la publicación de 
La Muerte Es Otra Cosa.

Espero que disfrutéis tanto como yo la 
ENTREVISTA 



Verónica Iglesias y yo

Encantada de haber compartido micrófono 
con la estupenda Verónica Iglesias.
Gracias por su cálida acogida.
Y gracias a Vanessa Limpkin 
por creer en mí.




8 ago. 2013

NURIA SIERRA

Relato:


NURIA SIERRA


      Curiosa e inquieta por naturaleza. Estudió Periodismo y se dedica al marketing online por causalidades de la vida. Colecciona sueños y fotos de playas al atardecer. Lectora compulsiva, realiza informes literarios para una gran editorial española. Se recuerda desde niña escribiendo historias y ha ganado dos premios de narrativa. Sus relatos cortos están recogidos en varias antologías de jóvenes creadores. A través del Storytelling ayuda a las personas a contar su historia para desarrollar al máximo su talento, inspirar y seducir.




NURIA SIERRA, por Nuria Sierra 
Licencia Creative Commons

7 ago. 2013

DELICATESSEN. Nuria Sierra





—¿No serán venenosas?, me preguntó.
—No, las conozco bien. Llevo una década pateándome estos bosques y esas que se esconden en las agujas de los pinos son las más sabrosas.
—¿Tú crees? –volvió a preguntarme cogiéndola con dos dedos y acercándosela a la nariz– Huele a menta y azafrán.
—Eso es por el polvo que las recubre, le da un sabor peculiar a los guisos.

Pareció convencerse y de cuclillas fue metiendo una a una en la cesta.
—¡Cierra la tapa!, grité, son traicioneras y en cuanto te descuidas, vuelan.
—¿Y cómo decías que se cocinan?
—Hay muchas formas, pero es mejor arrancarles primero las alas o te amargan el caldo. Yo las prefiero asadas en brocheta, crujientes hasta los huesecillos. Aunque si es un año bueno y salen tiernas, me gusta prepararlas según la receta de mi madre, puchero de hadas.









DELICATESSEN, por Nuria Sierra Cruzado
Licencia Creative Commons

6 ago. 2013

DECÁLOGO. Roberto Bolaño




Santiago de Chile, 1953 - Barcelona, 2003


Roberto Bolaño Ávalos, fue un escritor y poeta chileno, autor de más de una veintena de libros, entre los cuales destacan sus novelas Los detectives salvajes,  ganadora del Premio Herralde en 1998 y el Premio Rómulo Gallegos en 1999, y la póstuma 2666.
Luego de su muerte se ha convertido en uno de los escritores más influyentes en lengua española, como lo demuestran las numerosas publicaciones consagradas a su obra y el hecho de que tres novelas —además de las dos ya citadas y la breve Estrella distante— figuren en los quince primeros lugares de la lista confeccionada en 2007 por ochenta y un escritores y críticos latinoamericanos y españoles, con los mejores cien libros en lengua castellana de los últimos veinticinco años.
Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas, entre ellos inglés, francés, alemán, italiano y holandés, teniendo al momento de su muerte treinta y siete contratos de publicación en diez países, y póstumamente extendiéndose a otros más, entre ellos Estados Unidos. Además el autor goza de excelentes críticas tanto de escritores como de críticos literarios contemporáneos, siendo considerado uno de los grandes autores hispanoamericanos del siglo XX, junto con otros escritores de la talla de Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, con quien suele ser comparado. 
(Fuente: Wikipedia)



CONSEJOS SOBRE EL ARTE DE ESCRIBIR CUENTOS


Como ya tengo 44 años, voy a dar algunos consejos sobre el arte de escribir cuentos.

1. 
Nunca abordes los cuentos de uno en uno. Honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte. 
2. 
Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. 
Si te ves con energía suficiente, escríbelos de nueve en nueve o de quince en quince. 
3. 
Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, pero lleva en su interior el mismo juego sucio y pegajoso de los espejos amantes. 
4. 
Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral. 
5. 
Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura. 
6. 
Un cuentista debe ser valiente. Es triste reconocerlo, pero es así. 
7. 
Los cuentistas suelen jactarse de haber leído a Petrus Borel. De hecho, es notorio que muchos cuentistas intentan imitar a Petrus Borel. 
Gran error: ¡Deberían imitar a Petrus Borel en el vestir! ¡Pero la verdad es que de Petrus Borel apenas saben nada! ¡Ni de Gautier, ni de Nerval! 
8. 
Bueno: lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges. 
9. 
La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra. 
10. 
Piensen en el punto número nueve. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas. 
11.
Libros y autores altamente recomendables: De lo sublime, del Seudo Longino; los sonetos del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya biografía escribió Lord Brooke; La antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters; Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas. 
12. 
Lean estos libros y lean también a Chéjov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo.

(Fuente: Fuentetaja)





5 ago. 2013

UNA BIBLIOTECA DE VERANO. Mary Ann Clark Bremer




CÁCERES, ED. PERIFÉRICA, 2012
ISBN: 978-84-92865-59-8


       Una biblioteca de verano, de la norteamericana Mary Ann Clark Bremer, es una novelita que he comprado en la Feria del Libro de Madrid este año, en la librería Mujeres & Compañía, aconsejada por una amiga cuyo criterio sigo a ojos cerrados. Y me he encontrado con una delicatessen literaria: una deliciosa novelita autobiográfica, un retrato humano e intelectual de una mujer peculiar en su época narrado en primera persona con una exquisita sensibilidad, un profundo lirismo y un estilo lleno de referencias literarias. 
        La autora viaja a D., un pueblecito del sur de Francia  donde pasó su feliz infancia, para hacerse cargo de la herencia de su tío Marcel, amable personaje que le indujo su amor por los libros. Llega allí tras la Segunda Gran Guerra, en la que ha perdido a sus padres a causa de un torpedo alemán (ella también recibió heridas en los ojos y tuvo que ser hospitalizada) y a su tío Marcel de muerte natural. Así pues, una Mary Ann Clark huérfana y sufriente se instalará en La Bienheureuse, propiedad heredada de su tío y allí se aferrará a un paisaje (el de la colina de D.), al jardín de la casa y a la literatura como tablas de salvación, y en ellos encontrará la puerta de reconexión con la vida.
Mary Ann Clark Bremer
Nueva York (1928) - Ginebra (1996)
     Después de ordenar y catalogar los más de setecientos ejemplares con los que cuenta la biblioteca de su tío, pondrá en marcha una biblioteca pública y, bajo este pretexto, tanto ella como los personajes que pasarán por este oasis, nos irán ofreciendo reflexiones y vivencias entre las que recuerdo especialmente la relatividad del odio al enemigo (una clienta de la biblioteca, la sensata viuda Barbès, casada con un “medio alemán” acoge, cura y oculta a un joven partisano al que trata como hijo y a quien nombra heredero de su hacienda), la dedicada al límite entre el egoísmo y el amor filial (el marido de la autora obedecerá a la llamada de su madre para defender los intereses del Estado de Israel); y como columna vertebral de la novela: la inteligencia femenina al servicio de la comunidad. 
       Llama la atención en esta novela breve la relación intensa que se establece entre Clark Bremer y los libros. Me extiendo sobre tres peculiaridades que me han llamado poderosamente la atención. La primera, el hecho de que la autora se impregne del texto que cita y haga suya la experiencia de la que se habla en él, tal y como aprendió de su tío Marcel (por ejemplo, en el capítulo que comienza con los versos de Baudelaire “Ven, bello gato, a mi amoroso pecho”, la escritora entra en comunión con lo vivido por el yo poético y transforma el final del poema). La segunda, los paralelismos que se van estableciendo entre las lecturas y citas que realiza y su propia vida. Así, por ejemplo, la vemos como a un Robinson Crusoe, (el de Daniel Defoe o el de Paul Valéry), en la asimilación de la soledad como algo cada vez menos dañino y doloroso, y en la recuperación de la ociosidad desde la que sentir la realización personal; la vemos en busca de la felicidad a través del relato La dicha de Katherine Mansfield (y también de las frecuentes visitas a la colina de D., de donde confiesa guardar un recuerdo infantil de plenitud), la vemos enamorarse del escritor decimonónico William Hazlitt... En tercer y último lugar, me fascina cómo Clark Bremer transmite la belleza y peculiaridad de los universos que contienen los libros y el hecho de que no se detenga solo en su interior sino que realice una alabanza de su exterior; en este sentido, merece especial mención el capítulo dedicado exclusivamente a las cubiertas de los libros, por estar dotado de una maravillosa sensualidad en la descripción de sus variados colores y texturas, evocadores incluso de perfumes (en la fotografía, la página 32, donde se halla el capítulo mencionado).

        En otro orden de cosas, el hecho de que la naturaleza esté tratada en esta novelita como un elemento catártico me recuerda al "buen salvaje" de Rousseau: en contacto con la naturaleza el hombre es capaz de recuperar su estado virginal, libre de odio o de tristeza, y a Mary Ann Clark el contacto con ella le permitirá redimirse de su estado de orfandad y realizar el duelo por la pérdida de sus seres más queridos. Además de la naturaleza en esta obra también son catárticas las buenas y escogidas lecturas, que ayudan siempre a conectarse con lo más auténtico y profundo de nosotros mismos. Es decir, que estamos ante una novela catalizadora del deseo profundo de vivir. En este caso, el encuentro del amor y el paso consciente a la edad adulta, una vez realizado el duelo, servirán a Mary Ann para perder su sentimiento de orfandad.
    No quisiera terminar esta reseña sin mencionar que los personajes que pueblan la obra y sus conversaciones con la protagonista van dando forma al hilo narrativo del libro; en especial, quisiera señalar uno que aporta una delicada dosis de misterio al conjunto: "La Innombrable", de quien conoceremos más según avancemos en la lectura y cuya relación con la protagonisa no dejará de sorprendernos; sin duda, un personaje cautivador. En este apartado, añadir inevitablemente el retrato impresionista que pincelada a pincelada nos va ofreciendo de su tío y que nos mueve al respeto y a la empatía. Y cómo los libros, su contenido, sus autores, nos van sirviendo para conocer la sociedad de ese soleado y pacífico pueblecito galo.
       En definitiva, Una biblioteca de verano nos ofrece un encuentro de la autora consigo misma y con los demás, y nos habla del poder balsámico y revivificador de la literatura en un delicioso marco natural, una suerte de locus amoenus donde es difícil no alcanzar la felicidad. Y además, nos recuerda que cada libro es un espejo de nosotros mismos, una fuente de conocimiento sobre quiénes somos. 
      Con esta novela, Mary Ann Clark Bremer nos regala un zafiro lleno de destellos, un breve, dulce y consciente canto a la recuperación de la joie de vivre.




UNA BIBLIOTECA DE VERANO. Mary Ann Clark Bremer,
Licencia Creative Commons


1 ago. 2013

LUIS CARPIZO




LUIS CARPIZO



Saxofonista con estudios de armonía, solfeo, improvisación y composición.

Miembro de la WS Big Band, formación inspirada en el swing de los años 30.

Componente del grupo de Blues Line cuyos temas están influenciados por el blues del Mississippi y Chicago.

Y también colabora con el grupo Crazy Cabin que crea versiones de temas de jazz, swing y blues de los años 40 y 50.




Walter Sax Big Band



31 jul. 2013

23 jul. 2013

¿HABLA USTED CUBANO? Marieta Alonso Más



MADRID, ED. TALLERES DE ESCRITURA
 CREATIVA CLARA OBLIGADO, COLECCIÓN
EL PEZ VOLADOR, 2013
ISBN: 978-84-695-6975-7



       Tengo delante el ejemplar nº 19 de una serie de 200 que ha realizado en autoedición (o edición de autor) con gran entusiasmo Marieta Alonso, escritora hija de dos culturas, cubana y española, como reza en la solapa de la cubierta. Quizá por eso el título de este su primer libro de relatos sea ¿Habla usted cubano? La colección “El pez volador”, que ha iniciado su andadura con este título, está editada por Talleres de Escritura Creativa Clara Obligado.

¿Habla usted cubano? es un librito de relatos lleno de guiños, de desafíos, de humor ácido, de ternura, de una búsqueda de comprender al otro, de integrarse y de ser comprendido; y al mismo tiempo son relatos donde la adaptación al medio geográfico y cultural es uno de los grandes leit motiv.

         La autora ha dividido el libro en cinco secciones:

“Deslices”: sobre el idioma y la integración de los individuos en los lugares adonde viajan para quedarse, o quizá sería más correcto decir donde se autoexilian. Un lector atento podría decir que en él se encuentra el deseo de “parecerse a los ancestros españoles” y el de aceptación de la norma de la nueva civilización pero a costa del esfuerzo del que llega y de la sorpresiva tiranía del que lo acoge, que aquí produce una comicidad dolorida capaz de tocar los límites de la barbarie, como en Fonética castellana, el relato que cierra la serie y en el que el pobre inmigrante es salvajemente forzado a abandonar sus dialectalismos de origen. Es obvio que para Marieta Alonso la adaptación produce sangre, amputación, un inmenso dolor. En otro orden de cosas, en “Deslices” los personajes son dicharacheros, dispuestos, ávidos de conocimiento, pacientes, entregados, como el inolvidable fontanero que disfruta con la literatura y que investiga sobre Borges para poder entender sus cuentos, en especial “El Aleph”, tipo de personaje delicioso que deja una marca indeleble en el lector.

“Inocencia”: grupo de relatos protagonizado por niños, una de las voces narrativas que Marieta Alonso emplea con maravillosa soltura, quizá porque en ella aún pulsa su lado naif. Son personajes traviesos, ocurrentes, con una picardía que no pone límites al descubrimiento del mundo para disfrutarlo con la dulce falta de reflexión propia de la niñez. Desde la simplicidad de esta visión del mundo, encontramos la candidez, la sabiduría de la autora, su genialidad en la creación de niños que creen poder comerse el mundo, que sonríen en español al tiempo que dicen adiós con la mano. Sin embargo, la autora, en esa búsqueda del equilibrio que la caracteriza, nos ofrece también niños maltratados por sus padres y pequeños que se orinan de miedo.

MARIETA ALONSO MÁS
BLOG CUENTOS DE MARIETA
“Entelequias”: capítulo muy variado donde resalto los espacios-tiempo que se dan la vuelta para contarnos historias diferentes a aquellas que comenzamos a leer (como la fabulosa del anciano que sueña en un banco de la plaza, en “Quimeras”), o los relatos que comienzan contando una problemática y terminan, con un gesto de un personaje inesperado, mostrando otra totalmente diferente (en “Búsqueda de empleo”, con el mendigo que aparece en el cierre), o con una decisión del azar para que el cuento cuaje en sentido  contrario al que llevaba (en “Maneras de pensar”). Además,  encontramos otras temáticas y facturas: fantasía y realidad mezcladas en lo cotidiano o la exhortación a gozar de la contingencia de las loterías que puedan tocarnos en la vida.  

“Locuras de amor” constituye un bloque sorprendente, desconcertante como lo son las paranoias para los que se creen cuerdos, lleno de ironía, siempre de humor, y de situaciones insólitas como la de que una sirena robe el novio a una mujer que odia el agua (en “La sirena”, uno de mis relatos preferidos), o la de la monja de clausura que se alegra, por diversas circunstancias, de dejar el convento y de tener una nueva oportunidad de redireccionar su vida. Leyendo este capítulo he apreciado y degustado todos los elementos que presenta de narración oral y he imaginado de inmediato que estos cuentos podrían muy bien ser leídos a enfermos porque  su comicidad, además de ser burlona e irónica, es vivificante; incluso su tono sarcástico, en ocasiones, es de esa clase que consigue que uno se ría de sí mismo viendo reflejadas sus miserias más universales en cualquier personaje. Relatos de segura curación. 

“Barbaries”: algunos de los epígrafes que dan entrada a los cuentos son muy ricos como marco para la lectura. El del relato con el que empieza este bloque (“Pared por medio”, otro de mis favoritos): La muerte es dulce pero su antesala cruel, de Camilo J. Cela yo diría que actúa de forma global y afecta a la serie completa, en este caso, de cuentos inquietantes con grandes giros en el desarrollo de la acción, lo cual promete finales que producen incertidumbre, desasosiego o risa-mueca. Resalto también “Un saco de yute”, prueba de que la soledad aguza el ingenio y produce las ideas más descabelladas y amorales imaginables.

La búsqueda de la expresión llana y familiar trabajada cuidadosamente hasta rozar en ocasiones lo poético, descifrable por cualquier tipo de público, las frases que despiertan la reflexión (como “conocer a los amigos es lo más peligroso que existe", en “Aires de grandeza”), la sabiduría que da la experiencia, los finales sorpresivos en su mayoría divertidos o asombrosos tan típicos del microrrelato (cito aquí “Lujuria” por lo que tiene de aviso sobre la condición humana y de cómo podemos sorprendernos en algunas situaciones al adoptar actitudes impensables), el uso de una variada gama de narradores (protagonista, testigo, omnisciente), las referencias al mundo del cine y de la literatura (en “Revoltijo”), el estilo paralelístico a la hora de estructurar muchas de las historia, las elipsis, las enumeraciones, todos recursos propios del discurso oral con sabor a cuento añejo... hacen que este librito sea absolutamente recomendable. Algo que se agradece en él es la madurez de una escritora debutante y tantos momentos  brillantes. Aconsejo su lectura y relectura lentas para poder degustar mejor cada uno de estos bombones con sabor a chocolate caribeño.




Marieta Alonso y yo
en la presentación de ¿Habla usted cubano?,
en la Librería Tres rosas amarillas.

¿Habla usted cubano? y La Muerte Es Otra Cosa
 compartiendo estantería en
Mujeres & Compañía. La Librería


¿HABLA USTED CUBANO? Marieta Alonso,
Licencia Creative Commons

5 may. 2013

LA MUERTE ES OTRA COSA, EN LIBRERÍAS.

Al fin vio la luz
La Muerte Es Otra Cosa. 
DISPONIBLE en:


C/ La Unión, 4 (a tres minutos del metro Ópera)


Al lado de mi admirada Irene Némirovsky
y de Asa Larsson, gran escritora de novela policíaca.
¡Siguen haciéndose realidad mis sueños... !



C/ Espíritu Santo, 12 (barrio de Malasaña)


Al ladito de un libro de relatos de Javier Sagarna,
Director de Escuela de Escritores.
¡Qué alegría!




C/ Postigo de San Martín, 8 (en la Pza. de Callao)


Aquí se encuentra por encargo.



TAMBIÉN SE PUEDE ADQUIRIR POR CORREO POSTAL
A TRAVÉS DE LA AUTORA
Contacto: 
lamuerteesotracosa@gmail.com
(GASTOS DE ENVÍO A PENÍNSULA e ISLAS CANARIAS: 2,50€/ejemplar)




 CLIC SOBRE ESTE ENLACE:



¡Más FELICIDAD! *=)

27 abr. 2013

EL CABLE AZUL

Poema: 
CON ESTA LUZ



FOTO: El Cable Azul




El Cable Azul escribe, dibuja, hace fotos y no come tomate bajo ninguna circunstancia. No es escritor, dibujante ni fotógrafo; se dice que en su vida civil es un tal Francisco David Murillo Zamorano, pero es un secreto, así que no vayas a ir contándolo por ahí. Nació desnudo en 1982 con gran éxito de crítica y público, y luego fue el tío y estudió (casi siempre vestido) Filología Inglesa y Diseño Gráfico. A día de hoy enseña idiomas por dinero y dice que es mejor que robar, aunque un poquito más peligroso.

Ha publicado en diversas antologías (Bukowski Club, Poetry Slam, Postales al Viento...) y revistas (Pro-Vocación, Gatos y Mangurrias...) y prepara un poemario muy peculiar para finales de 2013.

Mientras tanto, va publicando algunos de sus poemas y fotografías en: http://elcableazul.blogspot.com.es/





EL CABLE AZUL, por EL CABLE AZUL
Licencia Creative Commons

23 abr. 2013

CON ESTA LUZ. EL Cable Azul.

El CABLE AZUL
http://elcableazul.blogspot.com.es/




Con esta luz podrías ser belleza o precipicio
baldosa floja o un tren de cercanías
una tesina sobre T.S. Eliot
una alimaña rabiosa, una formidable
pizza familiar de ruido y furia
un coágulo de sacarina
un techo bajo, un chicle en el pelo
un billete atascado en el agujero del bolsillo
canela en el café, sangre en el lavabo
clavo en tabla o pez en ministerio

con esta luz podrías ser
todo
nada
cualquier cosa

y sin embargo te veo

se impone un paso a tientas






Foto: El Cable Azul 

por El Cable Azul



CON ESTA LUZ, por El Cable Azul 
Licencia Creative Commons

15 abr. 2013

DIARIO DE PRIMAVERAS

Publicado en la REVISTA "NARRATIVAS", Nº 30 (2013)


A los delfines calderones,
que cada primavera
vuelven a las costas de las Islas Feroe
en busca de calor y alimento.



Otro mes de marzo. Niels y Torben han venido muy temprano esta mañana. Les dije que el traje de neopreno lo tenía roto desde la última salida y que no pasaran a buscarme. Pero me han traído el de Bent, que está con neumonía. Anders tenía preparada la lancha para llevarnos mar adentro. He visto los sacos con los calamares para atraer a los calderones. Ganchos, sogas, cuchillos de hoja dura; todo el material estaba bien envuelto en el fondo de la lancha. Les he asegurado que un día los calderones nos pedirán que nos bebamos su sangre hasta quedar saciados, pero se ríen y se dan codazos cuando estoy de espaldas. Creen que no me doy cuenta. La jornada ha sido terrible. He tenido que zambullirme para que nadie me viera vomitar. Me he vaciado entre sus pobres restos y la marea de espuma roja se me ha clavado como un cilicio en las caderas. ¿Qué hago aquí? ¿Quiénes son mis amigos? ¿Quién soy ?

Ha transcurrido un año y llevo varias semanas dándole vueltas. Se acerca la primavera y esta vez no voy a volver. Tengo la sangre incrustada en las uñas. Hace años que se aloja bajo ellas. Por más que las lave permanece ahí. Hoy, al comer una manzana, la he visto más de cerca y he notado su sabor a sal y a desgracia. Esta mañana, desde el arrecife oí sus voces. En unos días habrán llegado a estas aguas. Creo que por eso anoche me desperté gritando. Desvelé a Inga, mi mujer, que me rodeó con sus brazos y acarició mi angustia hasta calmarla. Soñaba que una mancha negra se extendía como la peste mar adentro. Vi los estratos de la tierra. Y la sangre goteando de unos a otros, de unos a otros... Qué horror. Después, ríos granates que me inundaban. Tengo miedo. Miedo de ahogarme en ellos mientras estoy dormido. No, no voy a volver.

Abril ha llegado. Hace tres meses que nació mi primer nieto, Kristen. Desde entonces mi hijo Regner, su padre, se muestra esquivo conmigo. A pesar de ello, mi alegría se la debo al pequeño Kristen, que siempre agita sus brazos cuando me ve. Hace un rato, al volver de alta mar con él bien cubierto, he entrado sin hacer ruido para dejarlo en su cuna y Gjerta, su madre, me ha empujado para apartarme de él y me ha dicho con los ojos desencajados que no se me ocurra nunca más ponerle las manos encima. Nunca jamás. Eso me ha dicho. Gritaba y un mechón de su largo cabello negro le ha oscurecido la mirada. Pobre Gjerta. Primero he sentido indignación, pero ahora… Me hubiera gustado explicarle que a mi hijo Regner con tres meses también lo llevé mar adentro. Y que al cumplir el año ya hablaba con las ballenas. Pero me ha vuelto la espalda, me ha llamado loco estúpido y se ha ido apretando muy fuerte al niño. “Loco estúpido”.  

Hoy Kristen cumple trece años y mis sueños no han desaparecido. Son sueños de esos a los que debo hacer caso. Veo círculos y más círculos. Y tengo que romperlos. De tristeza, de cansancio, y otro que con sus anillos de acero rodea a todos y los estrangula. La inercia. Que me deja sin aire y me llena de vacío. Ayer, Regner me dijo lo que piensa regalarle a Kristen. Va a llevarlo a la playa, para que “pruebe su valor” cuando se acerquen los calderones. He sentido un mazazo en la cabeza. Le habría sacudido. Ha dicho que él también irá, y que no me moleste en decirle lo que pienso. No iba a decirle lo que pienso. Puede oírme sin que le hable. He salido de la habitación y al ir a cerrar la puerta me ha sujetado por el brazo. Ha gritado que no tenía derecho a hacerle lo que le hice, que desde siempre ha sido el hazmerreír de sus amigos, y que a su hijo no le ocurrirá lo mismo. Eso me ha dicho. No he podido dormir. Y en el umbral del sueño, esos círculos. Solo veo una forma de romperlos. Esta mañana, antes de levantarnos, he anunciado a Inga que tengo que irme. Ha pasado su mano por mi cabello, me ha dicho que lo presentía y se ha echado a llorar. 

Han pasado tres años desde que Soren se fue y hoy, con la primavera, los calderones ya no se acercan a nuestras costas. Llevo dos noches oyendo a lo lejos sus voces desde la soledad de mi cama. He reconocido la de mi esposo. Y le he pedido a Kristen que saliésamos a mar abierto. Ahí, bajo el agua, mi viejo y amado Soren ha perdido la noción del tiempo. Me ha dicho que distingue la luz de la oscuridad, y que prefiere el agua invernal a la de las corrientes cálidas. En realidad, me ha susurrado, no necesita gran cosa. El grupo ha oído nuestro barco. Al acercarse, han levantado la cola, el lomo, la cabeza y les hemos echado los calamares más frescos de la lonja. Cuando Soren ha visto a su nieto con su gorra de capitán, ha hecho un tirabuzón en el aire. Y a mí, apoyada en la proa, me ha dedicado una pirueta que me ha llenado la cara de sal. Después me ha dicho: “Inga…, tus cabellos se rizan como espuma en las caracolas del viento.”. He batido los brazos y le he lanzado un beso largo y profundo, como un arpón. Le he dicho que, desde que no se acercan a la orilla, las aguas de la playa conservan la inmensidad de su azul. Antes de alejarse me ha contado cosas sobre la vida en el océano. Después, me ha dicho que ha empezado a frecuentar los sueños de Kristen, que me echa mucho de menos y que me quiere. Me ha pedido que continúe este cuaderno. Le he preguntado la razón pero no ha querido responderme.









DIARIO DE PRIMAVERAS, por Mª Pilar Álvarez Novalvos
Licencia Creative Commons


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